COPÁN, EL AGUJERO NEGRO

Son las 4 a.m. Noche cerrada. Luces apagadas. Nadie por las calles salvo algún hombre solitario. Acabamos de emprender el camino hacia Copán un pequeño municipio hondureño fronterizo con Guatemala que custodia uno de los conjuntos arqueológicos maya más sobresalientes de Centroamérica.

Todavía tenemos 6 horas de camino y vamos (Oihane y yo) solas en el microbús. El piloto que nos acompaña hoy, Víctor, hace ese recorrido ida y vuelta a diario. Agarra el volante a las 4 a.m, llega a las 10 de la mañana a Copán, emprende el camino de regreso a La Antigua pasado el mediodía y llega a su casa a eso de las 8 de la tarde. Y vuelta a empezar, porque da lo mismo que no tenga pasajeros en una de las rutas siempre y cuando asegure, al menos, un trayecto con compañía. Nos preguntamos si eso alcanza para vivir si es él quien debe pagar el combustible. Solo descansa si no tiene a nadie para llevar a Honduras y/o regresar a Guatemala.

Para llegar a nuestro destino tenemos que atravesar los departamentos de El Progreso y Zacapa. Ambos forman parte del llamado Corredor Seco una región de Guatemala con alto riesgo de sequías continuadas agravado por la deforestación. En la actualidad, y no excepcionalmente, la zona está siendo azotada por el fenómeno de El Niño condenando a la hambruna a muchas más personas de las que normalmente la padecen. En muchos casos, los campesinos sobreviven gracias a la agricultura de subsistencia, basada en gran medida en la producción de granos básicos como el maíz[i] y que depende casi en exclusiva de la lluvia realizándose una única cosecha al año:

            El resto del año se produce una fuerte migración a fincas cafetaleras o de frijol. Estas migraciones laborales trabajan en las peores condiciones de explotación, donde se les paga a Q15 (quetzales, moneda local) el jornal más la comida, consistente en frijol y tortilla los tres tiempos (desayuno, almuerzo y cena). Los campesinos hacen periodos de migración que no exceden los 20 días. Normalmente dejan a la familia con una reserva alimenticia reducida, sin dinero líquido y con alto riesgo de que la población infantil se enferme y hasta muera. Donde las mujeres no pueden llevar a sus hijos a un centro asistencial porque no tienen dinero y porque a la mujer siempre se le ha vedado el hecho de ir al pueblo, ella siempre debe estar atenta a las cuestiones del hogar[ii].

Vamos dejando atrás fincas de ¡sandía!, café, la fábrica del ron nacional más famoso (Zacapa) y un sinfín de autohoteles con nombres tan sugerentes como Pasabien. Además, nos topamos de frente con una imponente valla publicitaria de: Mundo Extremo, la juguetería para hombres, desde la que una mujer disfrazada de Tomb Raider erotizada nos invita a comprar chismes como estos o llevar a clases extraescolares a los niños:

mundo extremomundo extremo 2

El sol atraviesa furioso los vidrios y Víctor se protege los brazos con algunas mangas de camisa sueltas que guardaba en la guantera. A medida que nos acercamos a Honduras y nos colamos por carreteras secundarias atravesando aldeas y poblaciones, Víctor intercambia saludos con más frecuencia. Todo el mundo le conoce, él conoce a todo el mundo.
Resulta que ya hemos llegado a la frontera y todo ha sido muy rápido. Tan rápido que no nos han sellado el pasaporte como debían y al regresar nos reclamarán esa irregularidad. Sin embargo, nosotras disponemos de una visa de cortesía para entrar, salir y permanecer en el país como se nos antoje. El trámite es bien sencillo: te bajas del auto, pagas 30 quetzales y vuelves a subir al auto.

Copán no es como lo esperas. Hay casas bien cuidadas, menos chapa y la plaza de pueblo tiene vida constante. Los negocios hosteleros y de ocio se suceden en las pocas calles del municipio. Según diferentes estadísticas (1, 2) las ruinas de Copán son uno de los principales atractivos turísticos del país[iii], un manantial de dinero en un país muy desigual donde la tasa de pobreza es del 67% y la inseguridad le disputa a su vecino El Salvador el título de país más violento del mundo un año sin otro. Quienes saben, sospechan, escuchan y conjeturan señalan directamente al narcotráfico como fuente de financiación para el pueblo, y últimamente, también de creciente inseguridad. Ninguna novedad en un municipio fronterizo que acumula tres “lugares donde aterrizar” en un radio de 50 km.

Un agradable paseo de escasos 15 minutos nos acerca hasta el Centro de Visitantes del complejo, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1980. Entrar a la antigua ciudad maya de Copán es penetrar en un lugar mágico. Un espacio donde el paso del tiempo se mastica, donde a la tierra le salen raíces y a éstas arrugas. ¿Qué se escucha? Guacamayas, oropéndolas, agua… Y nada más. ¿Qué se siente? Embriaguez, calor, humedad penetrándote los poros, satisfacción, curiosidad, insignificancia, fortuna… ¿Qué se ve? Un sinfín de tonalidades de verde, arañas grandes como tu puño, cervatillos, pirámides, estelas talladas con esmero en piedra, un tapiz de vegetación frondosa…
(Podéis leer más detalles sobre la ciudad precolombina haciendo click en la siguiente selección fotográfica).

 



 

 

[i]El maíz es algo así como la sangre que corre por las venas de un guatemalteco. Las espicanas de Popeye. Tanto como que la tradición maya dice que el primer hombre se hizo de pasta de maíz. Pues resulta que ahorita el maíz ya no sirve únicamente para comer sino que se ha convertido en la materia prima de ciertos agrocombustibles como el etanol. Ésto, ha llevado no solo un incremento del precio del grano que lo convierte en un producto de primera necesidad pero que no pueden pagar sino a circunstancias dramáticas de acaparamiento de la tierra por parte de grandes (y pocas) empresas que controlan el territorio y los mercados. La población campesina rural guatemalteca ha sido despojada de su tierra, en algunos casos de forma violenta y en otros mediante compras de cuestionable ética. Esta circunstancia les ha llevado a trasladarse a tierras infértiles, a trabajar casi en regímenes de esclavitud para quienes se adueñaron de esas tierras o a ocupar territorio nacional y protegido, mayoritariamente en Petén (donde el narcotráfico y las rutas de migración, trata de personas y tráfico de armas campa a sus anchas). De repente el maíz, que es la base alimentaria de una población empobrecida y hambrienta, se cosecha en gran cantidad pero no lo pueden consumir sus ciudadanos, sino que mejor se lo comen los vehículos de otros países desarrollados.

[ii]Carlos Arriola, médico y cirujano que trabajó por más de 17 años en el área rural de Chiquimula, uno de los departamentos del Corredor Seco, recuerda y dibuja la realidad que se encontró al llegar por primera vez a esa región olvidada y rural de su país. Se puede leer su experiencia completa en la publicación Lectura a Fondo 2, un documento del Centro de Formación de la Cooperación Española en La Antigua Guatemala, donde aparece su intervención íntegra.

[iii]Honduras es un país con escaso turismo. Si Centroamérica apenas representa el 0,9% del turismo mundial, Honduras (los últimos datos oficiales disponibles cifran en 895.000 los turistas anuales) está a la cola junto con Belize (277.000), muy por detrás de Costa Rica, que acumula el 26,4% de la cuota de mercado con 2,343,000 turistas. De todos los parques y museos nacionales, Copán Ruinas encabeza la lista de recepción de visitantes.

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