ZIKAPENAS

quitapenas-color

“No surtió efecto, pero resulta fácil contarle secretos a un palito”, me contó una amiga muy querida. Y es cierto, el efecto de las ‘muñecas/os quitapenas’ sin duda no es hacer que tus problemas desaparezcan de un plumazo, pero sí logran aliviar el peso de los dramas. Al menos, has podido contarlos en voz alta.

Estas diminutas y coloridas figuras son producto de una leyenda, en general dicen que de origen maya aunque los hay en Sudamérica que reclaman para sí el mérito. Cuando los niños y niñas de Guatemala tienen pesadillas, pueden contárselas y colocarlas debajo de la almohada y así poder dormir ya que serán ellas quienes se queden rumiando el problema. Hay un cuento infantil (Ramón preocupón) que encuentra la solución para librar también de esa carga a las figuras.

Muchos niños y niñas en Guatemala tienen tantos problemas a diario que yo sí creo que su origen es de acá. Durante mis primeros meses solo quería volver a mi casa y girar la cabeza para no ver algunas de las realidades con las que me cruzo a diario. Fíjense que ya me acostumbré a ver niños y niñas trabajar y a madres tan jóvenes que no pueden amamantar.

Como ya muchos sabréis, el virus del Zika  (casusado por un amigo de quien ya os hablé en otra chapinada) está sembrando el caos por su expansión y su relación con el nacimiento de bebés con microcefalia. Ya está presente en 23 países o regiones de Latinoamérica (en Guatemala es endémico) y en Colombia, Brasil, Ecuador o el vecino El Salvador el Gobierno ha aconsejado a las mujeres de su país que no se queden embarazadas. Ajam. Deténganse por un instante en esa “sugerencia”.

Medios como Time (EE.UU) o El Faro (El Salvador) no han tardado en replicar y cuestionar ese apresurado consejo. Con, más o menos, los mismos argumentos:

1. El aborto es legal en Uruguay, Guyana y Guyana Francesa. En Colombia, Panamá y México se permite si hay malformación en el feto. En los demás se consiente (con diferencias) si es fruto de violación, incesto o la vida de la madre corre peligro. En Guatemala solo se permite el aborto si existe riesgo para la vida de la madre y éste ha de ser autorizado por dos médicos; de lo contrario, la mujer podría pasar entre 1 y 2 años en la cárcel. En El Salvador está prohibido frente a cualquier circunstancia.

 

retraso menstrual
Estos carteles están por todas partes. Qué sutiles. Las clínicas clandestinas, los métodos “tradicionales” y otras alternativas conducen constamente a poner en riesgo la salud de muchas mujeres.


2. “Significa poner a la mujer en un lugar imposible exigiéndoles a ellas toda la responsabilidad de salud pública evitando quedarse embarazadas cuando más de la mitad de ellas no puede elegirlo”, protestan desde Amnistía Internacional. En Guatemala (y más países de la región) la educación sexual es una utopía, la religión (la intolerante y retrógrada) gobierna y el acceso a métodos anticonceptivos o es caro o considerado “inmoral”. Por no hablar de la connivente y masiva violencia sexual que se vive.
Los últimos datos que arroja el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva de Guatemala (OSAR) recogen un espeluznante dato:
68,829 niñas quedaron embarazadas entre enero y agosto de 2015. Son 8 meses. Y niñas y adolescentes de entre 10 y 18 años ya iban a ser madres.

4. Muchos de los partos suceden sin atención alguna (ni de parteras ni de médicos). Muchos niños no existen porque no están identificados. Nadie tiene registro de su nacimiento ni de su existencia, circunstancias que suceden con mayor frecuencia en áreas rurales, pero que están presentes en multitud de contextos. Este es un país donde robar un bebé, niño o niña es tan fácil… Es tan fácil necesitar sobrevivir… Este lugar es tierra fértil para la trata de personas (más más y más).

3. La violación queda impune. En Guatemala, entre enero y marzo de 2015, de los 21232 delitos sexuales que se denunciaron, únicamente 1.272 fueron sentenciados. Y esos los denunciados. Imagínense cuántos permanecen ocultos.

Miren, no me hinchen los ovarios. Mientras sigamos viviendo en un estado y sociedad que decide por las mujeres qué deben hacer con su cuerpo, que dificulta el acceso a métodos anticonceptivos, que emplea una religión ofensiva e intolerante como argumento, normaliza la violencia sexual (y otras) contra la mujer y viola los derechos humanos, ni el problema ni la solución están únicamente en nuestras manos.

P.D. Para saber más de otra manera más serena, no podéis perderos Ixcanul. Una excelente película guatemalteca. E X C E L E N T E.

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